Depresión, un mundo desesperante

Depresión, un mundo desesperante



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Depresión, un mundo desesperante



Para hablar de depresión es importante entender también qué es la tristeza y comprender similitudes y diferencias. La tristeza es una emoción normal, una más de todo el abanico de las emociones de los seres humanos. La puede vivenciar cualquier persona ante acontecimientos adversos o situaciones de pérdida, como por ejemplo, un abandono, un divorcio, una separación de pareja, la baja del trabajo, un amor no correspondido, la muerte de un ser querido, o frente a otras situaciones no tan severas pero que también hacen sufrir. Se trata de una emoción transitoria, y si bien su duración es variable, siempre es limitada en el tiempo. La intensidad de la tristeza va a depender de la personalidad de quién la padece y de la gravedad del acontecimiento que la provoca. Los síntomas que se sienten al estar triste son similares a los que se sufren en una depresión, es decir, un bajón en el ánimo, alteraciones de los patrones de sueño, de la conducta alimentaria, disminución de la energía y hasta comportamientos de aislamiento, pero a pesar del fuerte malestar, se pueden realizar las actividades diarias y es esperable que el cuadro se supere por si solo con el transcurso de los días y el acompañamiento de los seres queridos.
La depresión, en cambio, no es una reacción emocional normal sino una psicopatología grave, es un trastorno del estado del ánimo que progresivamente afecta la calidad de vida del paciente, destruyendo su posibilidad de disfrutar y vivir con alegría. Se caracteriza por sentimientos de profunda tristeza, desesperanza y abatimiento que no se calman ni se resuelven por el paso del tiempo, ni por el aliento de familiares o amigos.
La persona que sufre depresión está sumamente afectada, siente desinterés y apatía casi continua, puede tener la sensación de estar solo y desamparado aunque no sea así. Esta marcado por la desesperanza, la que acepta con resignación, pudiendo llegar al límite de no tener ganas de seguir viviendo. Se observa también una franca decadencia en todos los ámbitos de su vida, en sus relaciones familiares, sociales y también en las laborales.
Estos sentimientos están acompañados por algunos de los siguientes síntomas:
Estado de animo deprimido, alteraciones del sueño, que se manifiestan a veces como insomnio y otras en su forma contraria, con sueño excesivamente prolongado, importante pérdida o aumento de peso. Pueden aparecer también fuertes sentimientos de culpa e inutilidad, falta de energía para realizar cualquier tarea, dificultad para concentrarse o tomar decisiones, pensamiento recurrente de muerte, ideación suicida, etc.
El paciente se ve totalmente imposibilitado para salir de éste cuadro melancólico, porque no es un sentimiento de tristeza sino una patología que se impone con fuerza. Ésta enfermedad causa efectos devastadores en el paciente y en su familia. Sus síntomas no remiten solos, para superarlo requiere combinar tratamiento psicoterapéutico y farmacológico.

Lic. Santiago Bonomi
Matrícula CABA Nº 63442
Matrícula Prov. de Bs.As. Nº 98039

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